La Secretaría de Cultura de la Nación se hizo presente una vez más en arteBA a través de su Dirección Nacional de Patrimonio y Museos, para acercar al público de la feria una cuidada selección de las ricas colecciones nacionales.
En las dos versiones anteriores expusimos obras pertenecientes al Museo Nacional de Bellas Artes y al Museo-Casa de Yrurtia. En esta ocasión le toco el turno al Museo Histórico Nacional y a un tema poco frecuentado en ámbitos no especializados: el de la iconografía histórica.
Dentro del citado campo, nos hemos concentrado en dos figuras determinantes del nuestro siglo XIX: el general José de San Martín y don Juan Manuel de Rosas. El abordaje del tema recorre diversas disciplinas, técnicas y soportes -la pintura, la miniatura, el daguerrotipo-, a las que se agrega el arte textil, presente en el poncho peruano de vicuña blanca que abrigara el cuerpo mismo del Libertador, con lo cual agregamos al aporte iconográfico el anzuelo siempre atrayente del fetichismo: no sólo ver la figura del representado, sino presentir el aura fugitiva de su presencia física.
De este modo, en el año en que el país recuerda el doloroso trance de la Guerra de las Malvinas –y de la situación colonial aún irresuelta que conlleva–, la Secretaría de Cultura de la Nación concentro su atención en las representaciones artísticas referidas a dos hombres directamente ligados a la saga de su soberanía política y cultural: el que sellara nuestra Independencia dentro del marco de la Patria Grande americana, y el que se opusiera en la Vuelta de Obligado a la pretensión imperial de avasallarla.
En momentos en que la Argentina consolida su soberanía afirmando su derecho a la más plena autonomía política, económica y cultural, nos parece especialmente apropiado traer a nuestra memoria visual las imágenes de dos de los hombres que más hicieron durante la primera mitad del siglo XIX por legarnos un país integralmente independiente: San Martín y Rosas. Si el primero inscribirá su formidable campaña libertadora en el marco inclusivo y generoso de una saga de dimensión sudamericana, el segundo demostrará en la Vuelta de Obligado ser el digno custodio de esa herencia.
Es por eso que vale la pena recorrer las pinturas, grabados y miniaturas que nos recuerdan pasiones que, aunque algunos prefieren ver congeladas en una historia estática y lejana, en realidad forman parte de nuestra más palpitante actualidad. Una actualidad en la que cierta intelligentsia cipaya coincide con la postura de los usurpadores de Malvinas y en que cierta prensa “nacional” se pone del lado de los intereses económicos extranjeros.
Por todo ello, consideramos que la exposición de estas preciosas piezas del acervo iconográfico del Museo Histórico Nacional como una acción artística realmente contemporánea, desde que los asuntos que ellas interpretan siguen vivos en la conciencia actual de los argentinos.
Jorge Coscia
Secretario de Cultura de la Nación
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