ALFREDO FRÍAS – EL RELOJ

El reloj
Alfredo Frías
Constitución
22.06.19 | 20.07.19

Con El reloj, de Alfredo Frías (Buenos Aires, 1984), Constitución abrió la segunda muestra en su nuevo espacio del barrio de La Boca. Curada por Martín Fernández y Alberto Antonio Romero, directores de la galería, la amplia sala de estilo francés permanecía vacía, excepto por tres pinturas de gran formato, de factura reciente, y un díptico en acuarela sobre pared.

Frías, tucumano por adopción, …declara en el sitio Bola de Nieve, a propósito de Chango cañero, dedicarse a “mirar mis cercanías geográficas, folclóricas y demás para hablar no sólo de cuestiones puramente intimistas, sino para tomar conciencia de mi tiempo y lugar”. Sin embargo, ese momento y esa localización se vuelven relativas y otras, cuando esa tradición pictórica norteña se mezcla, por ejemplo, con la cultura pop de la foto de moda y Tucumán se convierte en Tucson City. Como texto curatorial, El reloj va acompañada de una versión del poema Wenn Aus der Ferne… (“Si desde lejos…”), de Friedrich Hölderlin, traducido especialmente para la ocasión por Antonella Saldicco. En este texto también se confunden y superponen la cercanía y la lejanía o el tiempo anterior y el actual cuando traduce, apelando al voseo: “todavía me reconocés, el pasado”.

07 I__I_640

Alfredo Frías, El reloj, 2019, vista de exhibición en Constitución.
Ph: Flor Lista

07 I__I_640

Alfredo Frías, Le temps detruit tout, óleo sobre tela.
Ph: Flor Lista

En un contexto como el actual de superpoblación de imágenes accesibles a través de la web, Frías produce su mundo visual al combinar en sus pinturas escenas que se apropia de películas, obras de otrxs artistas y antiguas ruinas. En Yo sabía que se rompía, el piso entramado y partido está tomado de las ruinas de Pompeya. Más atrás, sobre la misma tela, se puede reconocer El jarrón de Hércules en el momento de caerse. A la derecha, aparece el borde de un cortinado espeso, tema recurrente en Frías. Dos serpientes, pintadas directamente en acuarela sobre la pared representan un dios que cuidaba la vida doméstica en ruinas descubiertas en 2018, también en Pompeya. En la versión de Frías, se enrollan a derecha e izquierda de una chimenea donde la leña permanece apagada. Casi transparentes, parecen las huellas de antiguos relieves arrancados de las paredes. Sobre la pared de enfrente, The Joker representa el Florero con hojas (1976) del artista argentino Pablo Suárez, en que se ve un jarrón sobre una mesa. En la pintura de Frías, el cuadro está colgado por encima de una “verdadera” maceta suspendida con una planta prendida fuego, cuyos contornos coinciden con los de La fuente (1917), el mingitorio de Marcel Duchamp. Frías organiza esta superposición de Suárez y Duchamp a partir de un centro lumínico que parte de la planta encendida. Por último, un comedor en penumbras en distintos tonos de gris con grandes candelabros en los cuales aún están ardiendo las velas, aparece en el centro de Le temps detruit tout (“El tiempo destruye todo”). El artista se basó en la escena de la destrucción de la casa en Viridiana (1961) de Luis Buñuel y agregó sobre la mesa siete conejos blancos entre los platos rotos que parecen haber devorado los restos del banquete de los mendigos. La luz sobre ellos difiere de la de la escena de la película, provocando una dislocación en la unidad lumínica del cuadro. En los candelabros, mientras tanto, las velas todavía no se apagan y las cortinas caen pesadas sobre las ventanas. El reloj, título tomado del clásico bolero del Trío Los Panchos, y evoca mentalmente los versos que reclaman “Detén el tiempo en tus manos / Haz esta noche perpetua / Para que nunca se vaya de mí…”.

07 I__I_640

Alfredo Frías, The joker, óleo sobre tela.
Ph: Flor Lista.

Contenido producido por arteBA. Memoria anual de arte argentino contemporáneo.