ALFREDO LONDAIBERE – MUSEO DE ARTE MODERNO

Alfredo Londaibere. Yo soy santo
Alfredo Londaibere
Museo de Arte Moderno
26.09.19 | 01.03.20

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Alfredo Londaibere. Yo soy santo, 2019, vista de exhibición en Museo Moderno. Ph: Guido Limardo. Gentileza de Museo Moderno

Con curaduría de Jimena Ferreiro, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires presenta la primera exposición panorámica de Alfredo Londaibere (Buenos Aires, 1955-2017). Yo soy santo reúne desde sus primeros trabajos, que datan de los años setenta, hasta sus últimos conjuntos de pinturas y collages realizados entre 2013 y 2017, más de cien obras en total. La selección narra en imágenes la historia del devenir religioso del artista y de sus vínculos con la espiritualidad.

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Alfredo Londaibere. Yo soy santo, 2019, vista de exhibición en Museo Moderno. Ph: Guido Limardo. Gentileza de Museo Moderno

Londaibere desarrolló su trabajo en torno a la pintura como lenguaje y como campo de acción. La abordó como artista, pero también como curador y docente, siempre con una lógica centrada en el oficio y a la vez en la historia del arte. Al respecto, la información del museo señala que “en su obra confluye el arte clásico europeo, el cristianismo primitivo, la pintura colonial barroca, las creencias paganas, católicas y de origen africano, los modernismos centrales y los periféricos, la vanguardia, la artesanía y el consumo popular. Y al mismo tiempo que la pintura representó un campo de investigación que exploró por medio de técnicas y materialidades diversas, se transformó en una herramienta para alcanzar un estado espiritual que se hizo cada vez más explícito en sus temas, en sus procedimientos y en su visión del mundo”.

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Alfredo Londaibere. Yo soy santo, 2019, vista de exhibición en Museo Moderno. Ph: Guido Limardo. Gentileza de Museo Moderno

Ya en los años ochenta, Londaibere producía obra sistemáticamente, en series, aunque no participara del circuito de exposiciones y salones. Mantenía vínculo con el Grupo de Acción Gay (GAG), con el cual compartió lecturas sobre teoría social, su activismo micropolítico y una sociabilidad que lo acercó a Jorge Gumier Maier y a Marcelo Pombo. Hacia el final de la década asistió a las clínicas de obra de Pablo Suárez, Luis Wells y Kenneth Kemble en el Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires (hoy Recoleta). Es Pombo quien testimonia –cuenta Ferreiro− que en ese contexto Suárez lo alentó a direccionar su producción hacia el collage. Formó parte del grupo de artistas vinculados a la galería de arte del Centro Cultural Ricardo Rojas desde su fundación y durante la gestión de Gumier. En 1989 presentó ahí su primera exposición individual, Mapas y pinturas, la cual consideró como una “retrospectiva”. Volvió a exponer en la misma sala en 1991 con curaduría de Magdalena Jitrik y, por una última vez, en 1992.
Organizada en secuencia cronológica que “cada tanto se abre”, dice la curadora, Yo soy santo comienza presentando cuatro paredes bajo dos arcos que se cruzan, de las que cuelgan sendas obras centrales. En una de ellas se lee, en mensaje cifrado entre líneas y colores de apariencia constructivista, la frase que presta el título a la exposición.

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Alfredo Londaibere, Sin título, 1993, óleo y acrílico sobre madera, 45 x 40 cm. Ph: Gonzalo Maggi. Gentileza de Museo Moderno

La muestra empieza con una selección de obras pequeñas y medianas producidas de 1983 a 1992 en que se puede observar la utilización del collage y el assemblage para descontextualizar imágenes y objetos de la cultura del consumo. Incluyen recortes de revistas femeninas, pornografía gay, o historia del arte, pero también a Sai Baba, san Sebastián y la Virgen María junto a barajas españolas, cartas de adivinación y tarot y personajes de historieta como Don Fulgencio. Estas imágenes se combinan a veces con un “dripping decorativo” (Ferreiro). En algunas piezas, sobre todo en sus pinturas sobre madera, suelen verse clavos que aluden a heridas y laceraciones. La exposición incluye también sus trabajos hechos con latas de gaseosa aplastadas, “donde la belleza del consumo se ve afectada por efecto del descarte y el cirujeo. Estas obras reúnen algunas de las claves visuales de los noventa y comienzos de los 2000, entre ellas la recuperación de técnicas ‘menores’ y materiales populares en la búsqueda de la restitución de su sacralidad”, sigue la información del museo. Se exhiben, asimismo, los dorsos de obras en que se leen oraciones, alabanzas y rezos.

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Alfredo Londaibere, Sin título, 1990, acrílico sobre tela, 70 x 50 cm. Ph: Gonzalo Maggi. Gentileza de Museo Moderno

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Alfredo Londaibere, Sin título, 2001-2003, óleo sobre madera, 43 x 50 x 8 cm. Ph: Gonzalo Maggi. Gentileza de Museo Moderno

Londaibere realizó también esculturas, que exhibió en el año 2005 junto a pinturas de Florencia Bohtlingk en el Centro Cultural Borges, en una exposición con curaduría de Fernanda Laguna. Esas obras acompañan, en otra sala, sus trabajos de los años 2000. En este período “predomina –cuenta Ferreiro− un gesto más directo. Londaibere sentía que comenzaba a pintar por primera vez”. Aquí puede verse una selección de sus últimas pinturas en las que incorporó el gran formato en busca de confrontar los “ismos” de las vanguardias históricas y combinó, por ejemplo, un estilo constructivista con la imagen de flores decorativas.

Contenido producido por arteBA. Memoria anual de arte argentino contemporáneo.