Alicia Mihai Gazcue – Galería Nora Fisch / Una Antología – 04.10.19 | 16.11.19

Publicado por | noviembre 15, 2019 | +, arteBA Fundación, Biblioteca, blog, Buenos Aires, En foco, Noticias

Una antología
Alicia Mihai Gazcue
Galería Nora Fisch
04.10.19 | 16.11.19

En un contexto de creciente preocupación por la visibilidad del trabajo de las mujeres en el ámbito del arte, Liliana Porter y Ana Tiscornia se encargan de investigar, difundir y presentar la obra de su colega Alicia Mihai Gazcue (Montevideo, 1949). Uruguaya, Mihai Gazcue se exilió en Suecia para luego instalarse definitivamente en Bucarest, Rumania, donde reside y permanece desde los tempranos años ochenta sin trasladarse a otro punto geográfico. Galería Nora Fisch reunió en su sala Una antolgía de piezas realizadas entre 1969 y 2017 –exhibidas por primera vez en la Argentina– y acompañada por un texto de la historiadora del arte y curadora Laura Malosetti Costa, “donde relata memorias personales acerca de Alicia, de las circunstancias compartidas en el Uruguay de los años 70”, informa la galería.

Alicia Mihai Gazcue, Una antología, 2019, vista de exhibición en Nora Fisch. Ph. Gentileza de Galería Nora Fisch

Alicia Mihai Gazcue, Pasar entre ellos, 1969, film de 16 mm de performance realizada en Montevideo. Loop de 57 seg. Proyector 16mm. Ph. Gentileza de Galería Nora Fisch

La exhibición incluye obras de la primera época de la producción de la artista, en que, según sigue la galería, “muestra un conceptualismo duro –ejercido como joven participante de la corriente artística que emergió en la década del 70 en distintos centros urbanos de Latinoamérica– utilizando elementos impresos encontrados e intervenciones mínimas donde la palabra juega un rol visualmente secundario pero fundamental en términos de significado”. Sin Ti, por ejemplo, de 1979, realizada en el exilio, superpone las páginas correspondientes a las letras “S” y “T” de una agenda, destacando, en un gesto simple y conmovedor, la peligrosidad de figurar en las libretas confiscadas por las fuerzas represivas durante la época de la dictadura en Uruguay. Cuatro destinos, de 1976, expone los dorsos vacíos de cuatro postales, ocultando los frentes y cualquier dato concreto sobre las imágenes o los “destinos” que pueden llegar a representar. Pasar entre ellos proyecta en 16 mm el registro de la performance que con el mismo nombre realizó en Montevideo en 1969 y que Malosetti Costa en su texto recuerda: “Era algo aterrador –cuenta–. Para entrar al lugar uno debía pasar entre dos soldados, tocarlos, rozarlos con el cuerpo. Esa performance fue algo un poco clandestino, en una casa particular en la Ciudad Vieja que recuerdo vagamente. Alicia dice que el dueño de casa se llamaba Roberto y era un activista político pero no recuerda el apellido”. En 1972, Mihai se dedicaba a pintar las baldosas típicas de su ciudad con círculos rojos que simbolizan las gotas de sangre o, un año después, presentaba un apasible paisaje urbano bajo el título Fin de la balacera. “En realidad ella era una estudiante y militante de la Facultad de Humanidades, estudiante de filosofía, discípula de Ángel Rama. No sé cuál sería su formación como artista, era una joven activista, una artista conceptual”, continúa recordando Malosetti Costa.

Alicia Mihai Gazcue, Una antología, 2019, vista de exhibición en Nora Fisch. Ph. Gentileza de Galería Nora Fisch

Alicia Mihai Gazcue, Una antología, 2019, vista de exhibición en Nora Fisch. Ph. Gentileza de Galería Nora Fisch

Alicia Mihai Gazcue, Una antología, 2019, vista de exhibición en Nora Fisch. Ph. Gentileza de Galería Nora Fisch

En el exilio, obras como Ejercicios de resistencia o Para calcular rigideces incorporan conceptos de la ingeniería mecánica, que traslada a su reflexión sobre la producción artística y sobre el activismo. Sus trabajos de los años ochenta y noventa siguen en ese tono metafórico, tomando diagramas de garras de aves, alas o simplemente flechas que apuntan hacia la izquierda para agregar, en lápiz, sutiles anotaciones como Cuatro garras, Ensayos de libertad o Contracorriente, los títulos de las obras.

Alicia Mihai Gazcue, Contracorriente, 1995, impresión de tinta sobre tapa de cuaderno, 18.5 x 13.5 cm. Ph. Gentileza de Galería Nora Fisch

La muestra incluye cuatro obras recientes realizadas en carbonilla sobre papel, que se presentan junto a una pequeña escultura, de 2016, sobre un pedestal. Las carbonillas representan motivos clásicos de la pintura o imágenes típicas del siglo XX en tonos monocromos: una manada de carneros, una explosión atómica, un cerebro visto desde arriba o un brazo con una pala, cavando. La escultura, un montículo de cemento con una pequeña pala de metal incrustada en la cima, es una variación de este último motivo y comparte además su título, Destierro. El tono es nostálgico y sugiere también que al excavar se descubrirá un secreto, el enigma de estas imágenes, que tal vez solo Porter y Tiscornia sepan desvelar.

Alicia Mihai Gazcue, Destierro IV, 2017, acrílico y carbonilla sobre papel, 12 x 11.5 cm. Ph. Gentileza de Galería Nora Fisch

Además de trabajar juntas en el rescate de la obra de Mihai Gazcue y codirigir obras de teatro, Liliana Porter (Buenos Aires, 1941) y Ana Tiscornia (Montevideo, 1951) publicaron Diálogos (Excursiones, 2019), libro que reúne y documenta las reflexiones que mantuvieron durante más de dos décadas en torno a la práctica del arte.

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