COREOGRAFÍAS DE SAL – FAENA ART CENTER

Publicado por | septiembre 27, 2019 | ++

Coreografías de sal
Osías Yanov
Faena Art Center
20.09.19 | 22.09.19

En el marco de la primera comisión del Faena Art Center a un artista argentino para realizar un proyecto individual en su Sala Molinos, Osías Yanov (Buenos Aires, 1980) presentó una instalación inmersiva y participativa, desde la cual se sucedieron en simultáneo performances y talleres abiertos durante tres días. Con curaduría de Zoe Lukov y bajo el título Coreografías de sal, el artista cubrió el icónico piso de mármol blanco con nueve toneladas y media de sal marina gruesa, creando un paisaje y trazando un territorio desde el centro hacia los laterales, dejando solo un fino margen libre cercano a las paredes para que el público recorriera el perímetro y pudiera observar la muestra desde los bordes de la monumental sala.

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Osías Yanov, Coreografías de sal, 2019, vista de exhibición en Faena Art Center. Ph: Gentileza de Faena Art Center

La sal se utiliza, por ejemplo, en la conservación de alimentos y para derretir el hielo, pero también para volver la tierra estéril después de una batalla, y en brujería y sabiduría esotérica como ofrenda para los espíritus. “En el Antiguo Testamento –agrega Lukov−, la sal significaba sacrificio y símbolo de nuestro pacto con Dios”. La instalación propone un ámbito para reflexionar sobre “lo ficticio y lo real y el espacio que existe entre estas dualidades”, dice la información del Faena.

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Osías Yanov, Coreografías de sal, 2019, vista de exhibición en Faena Art Center. Ph: Gentileza de Faena Art Center

La sal comparte con la sirena un origen marino. Entre los granos salinos yacía un esqueleto híbrido, ser humano y pez. En torno a esta figura, “restos óseos de una sirena [supuestamente] hallados a orillas del Río de la Plata”, se desarrolló la instalación, en una operación que inserta un personaje mítico “en un contexto de yacimiento y descubrimiento” (Yanov). Otros objetos remitían a restos arqueológicos o a las cosas que mezcla la marea. En palabras de la curadora, “se produce una transmutación y se revelan restos ocultos”: una puerta de ascensor, por ejemplo, se levantaba incrustada en el piso de sal con una fila de cucharas metálicas pegadas a su borde superior; en el otro extremo de la sala, dos cascos también metálicos pensados para establecer intercambios telepáticos evocaban la comunicación entre ballenas o delfines. Estas esculturas emergiendo en el escenario blanco y soluble, convertían el espacio en “un nuevo territorio de transmutación corporal” –así lo define la información de la muestra−, en que las formas híbridas se manifiestan como una fantasía y una posiblidad. “La sirena actúa como una especie de espacio de potencialidad máxima que insiste no en ‘uno o el otro’, sino en el terreno fértil entre ambos. La sirena no cambia de formas, ni está en proceso de metamorfosis: existe en un estado intermedio estático, sin límites”, observa Lukov. Al explorar estos procesos de hibridación, el proyecto indaga las “nociones del mestizaje en Latinoamérica, la teoría queer y las políticas del cuerpo trans, así como nociones de avatar digital y el futuro de los cuerpos de la inteligencia artificial”, explica el Faena Art Center.

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Osías Yanov, Coreografías de sal, 2019, vista de exhibición en Faena Art Center. Ph: Gentileza de Faena Art Center

En este contexto, Yanov desarrolló un método junto a un grupo de performers que consiste en realizar, a partir de ideas y lecturas, dibujos −muchas veces abstractos− y trazarlos en la superficie de sal. Estos trazos forman una suerte de cartografía que luego se desplaza hacia los cuerpos y es en ese pasaje que se deducen los movimientos que formarán las acciones performáticas −en la muestra se presentaban preensayadas−. El vestuario, creado especialmente por Ignacio D´Amore para esta ocasión, permitía expandir los movimientos más allá de las posibilidades del cuerpo humano a través de orificios y telas elastizadas. Mientras tanto, una banda sonora elaborada por Yanov en colaboración con Marcelo Pombo mezclaba ritmos musicales con aullidos de animales, proponiendo un paisaje sonoro entre lo natural y lo artificial, lo reconocible y lo indescifrable, lo social y lo gutural. Periódicamente, las luces de la sala blanca viraban, al rojo o al azul, alterando el color de todo lo visible y produciendo, en el nivel de las sensaciones, un breve intersticio, como si, en ese instante, la realidad y lo conocido se interrumpieran.

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Osías Yanov, Coreografías de sal, 2019, vista de exhibición en Faena Art Center. Ph: Gentileza de Faena Art Center

Yanov convocó al público a participar de su propuesta exhibitiva a través de talleres que se podían observar desde los bordes de la sala, complejizando e hibridizando así, a su vez, el dispositivo de instalación performática. Los y las talleristas tuvieron la posibilidad de experimentar el método de trabajo, “ser parte de esta re-imaginación de un futuro y las posibilidades del cuerpo que habitan en él”, y el artista desdibujó de esta manera los formatos tradicionales de la “puesta en escena”.

Contenido producido por arteBA. Memoria anual de arte argentino contemporáneo.