ERA MI LUJO – LABORATORIO FESTIVAL

Publicado por | septiembre 13, 2019 | +, arteBA Fundación, Biblioteca, blog, Buenos Aires, En foco, Noticias

Era mi lujo
Antonella Agesta, Manola Aramburu, Mayra vom Brocke, Carolina Martinez Pedemonte, Trinidad Metz Brea
Laboratorio de Festival
28.08.19 | 17.09.19

En el marco de “Laboratorio”, ciclo de exposiciones en el primer piso del bar Festival, Bárbara Golubicki curó Era mi lujo, que reúne obras –en su mayoría de pequeño formato− de cinco jóvenes mujeres artistas. Sus trabajos comparten el interés en “tomar, mirar, fijarse en imágenes que les resultan hermosas y en pensar esas elecciones como lujos modestos”, explica la curadora.

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Manola Aramburu (Milán, 1989) suele pintar flores y trabaja, en otras ocasiones, con la técnica de dorado a la hoja para formar láminas de oro sobre la tela rectangular. En otra obra, la tela, cuadrada, aparece totalmente cubierta por brillantina roja. El placer o la riqueza se asocian también al sufrimiento, a la belleza de una corona mortuoria o a la fugacidad de un arco iris. Carolina Martinez Pedemonte (Buenos Aires, 1993) presentó una serie de pinturas que funciona como inventario de imágenes sobre ciertos placeres de los sentidos: los postres, la moda, una servilleta de bar, una lata de cerveza, un castillo y una corona de bronce. Trinidad Metz Brea (Buenos Aires, 1994) imprimió en 3D una escultura que combina dildos de diferentes formas que sobresalen como si de un animal policéfalo se tratara. El tono de la superficie remite a una textura perlada, aunque en realidad se trata del color resultante cuando la impresora carece de pigmento. Mayra vom Brocke (Buenos Aires, 1991) exhibe una serie de pinturas de temática doméstica, entre ellas, vasijas que aluden al clasicismo pictórico e incluyen, en el contexto de la muestra, la idea del acto mismo de pintar como un lujo. Por último, dos pinturas recientes de Antonella Agesta (Temperley, 1993) trabajan sobre otro motivo de la pintura clásica, el de los telones y géneros elegantes. Una de las obras representa una habitación con ventana al mar y en la otra se lee, sobre la página de un libro abierto, “Soy lo que deseo”, frase que reafirma la potencia del deseo ante la precariedad. “He aquí, entonces, un inventario de lujos modestos, de lujos precarios pero soberanos, lujos propios que no se alinean a la consigna de la subsistencia y, en el mejor de los casos, la inercia”, declara el texto curatorial.

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