LIHUEL GONZÁLEZ – GACHI PRIETO ARTE CONTEMPORÁNEO

Un paisaje no deja de existir aunque le demos la espalda
Lihuel González
Gachi Prieto Arte Contemporáneo
07.09.19 | 12.10.19

Es sabido que la fotografía se define como una técnica que registra la acción de la luz sobre una superficie químicamente sensible o sobre un sensor digital. El caudal de luz dependerá del tamaño de la apertura por donde se filtra y del tiempo de exposición. El procedimiento suele resultar en una imagen en que se reconoce una relación mimética con el espacio en que se produjo la toma o registro. Lihuel González (Buenos Aires, 1986) presenta en Gachi Prieto una muestra fotográfica con curaduría de María Alejandra Gatti en que explora los límites del medio y su relación con las cosas invisibles.

Semiólogos como Roland Barthes analizaron la relación que los procedimientos fotográficos guardan con la realidad y llegaron a la conclusión de que una fotografía constituye una “huella”, ya que lo que aparece impreso en la superficie fotográfica no es otra cosa que el rastro que dejó la luz. Lo que se ve existió y pertenece a un momento en el pasado. En cuanto a las peculiaridades de esa existencia y de las relaciones de ese objeto con el entorno, una fotografía no puede explicar absolutamente nada. Por ejemplo, el hecho de que un suceso esté escenificado o, en cambio, ocurra espontáneamente no puede deducirse de las características técnicas de la imagen, sino que habrá que tomar en cuenta la información con que contamos como observadores.

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Lihuel González Un paisaje no deja de existir aunque le demos la espalda,2019, vista de exhibición en Gachi Prieto. Ph: Gentileza de Gachi Prieto

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Lihuel González, de la serie Un paisaje no deja de existir aunque le demos la espalda,2019, acto 2 A, fotografia fine art papel de algodón, 90 x 60 cm

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Lihuel González, de la serie Un paisaje no deja de existir aunque le demos la espalda, 2019, acto 1 D, fotografia fine art papel de algodón, 150 x 100 cm

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Lihuel González, de la serie Un paisaje no deja de existir aunque le demos la espalda, 2019, acto 1 A, sublimado en tela muselina, 150 x 100 cm

González plantea su muestra en dos actos, tomando la estructura de una pieza de teatro. La exhibición cuenta con una antesala, un hall pintado de blanco en que puede verse un video en el cual predomina también el blanco y una lista en formato libro que enumera las cosas que no se pueden ver, por ejemplo “el dolor de panza cuando algo está por pasar”, “la incertidumbre” o “los enredos de la mente”. Dentro de la sala principal, tanto las fotos como el video y las esculturas, están, cuelgan, se ven, ¿actúan? ¿Permanecen quietas? Una fotografía muestra el cuerpo de una persona cubierto con una sábana a la manera de los disfraces de fantasma: está impresa en una tela casi transparente y suspendida del techo, en medio de la sala, sensible a los movimientos del aire. Dos retratos enmarcados, sobre las paredes, están tomados en exposiciones de tiempo prolongadas y se ven “vibrados”, lo que en la jerga significa que la imagen registra y superpone los desplazamientos del sujeto, y, a consecuencia de ello, pierde nitidez. ¿Qué sucedió en los intersticios de los movimientos que quedaron registrados? La fotografía no lo explica. Uno de los videos muestra a personajes cayéndose al piso de diferentes maneras. ¿Se trata de accidentes “reales” o ficticios? En caso de tratarse de caídas ficticias o “escenificadas”, ¿los actores sufrieron el golpe de verdad?

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Lihuel González Marionetas 1, 2019, still de video

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Lihuel González Ensayo para una muerte, 2019, still de video

Las paredes están cubiertas de una capa espesa de pintura negra, mimetizándose con los fondos negros de las obras y los marcos del mismo color. Es sabido que el negro absorbe la luz y disminuye la visibilidad. González convirtió la sala en un escenario en el que siempre es de noche y a las obras en actores, actrices y máscaras. En el pasaje al segundo acto, dos jóvenes mujeres vestidas y pintadas de negro también se mimetizan con el ambiente mientras, en silencio y con movimientos sincronizados, descubren obras que van reemplazando, una a una, los cuadros y las esculturas en la sala. Un paisaje no deja de existir aunque le demos la espalda renueva su elenco, pero la función continúa con el mismo guión.

Contenido producido por arteBA. Memoria anual de arte argentino contemporáneo.