Información + Texto curatorial

Un curador invita a galerías con propuestas expositivas de fotografía. La sección incluye producción de artistas históricos y contemporáneos.

Curador

Patrick Charpenel (curador de arte, México D.F.)

Citi-logo
1. Desde que el gran filósofo alemán Walter Benjamin (1892-1940) formulara su idea crítica respecto al papel que desempeñan los productos artísticos en la época de su reproductibilidad técnica –donde el valor “aurático” de la obra artística es profanado precisamente debido a su capacidad reproductiva–, el estatus de la fotografía ha cambiado dramáticamente. En este sentido, la capacidad de producir (en serie y por miles) la misma imagen o producto implica, ante todo, admitir el poder democratizador de la información repetida, así como ver realizada la posibilidad de introducir una cosa dentro del sistema del mer- cado de masas. De esta forma, mediante el empleo de maquinaria industrial para la reproducción y distribución de un artículo, maximizamos tanto su presencia como su influencia en la esfera pública.
Ampliando este argumento: una vez que ha sido puesta en circulación –ya sea por los medios de comunicación o por las corporaciones capitalis- tas internacionales–, la fotografía es susceptible de convertirse en una herramienta de riqueza y de poder. Ahora bien, en el marco de aquellos productos que se fabrican con el ánimo de llegar a los consumidores globales, la fotografía ocupa un lugar especial. Ello obedece a que es el único vehículo tecnológico de comunicación que tiene la virtud de llegar a la gente creando y recreando una visión objetiva, es decir, informa de manera directa e instantánea sin la participación de intermediarios. Llegados a este punto, resulta necesario asumir el término “visión” en su estricto sentido, haciendo alusión a todo aquello que se recibe y percibe por medio de los ojos.
2. La exposición Photobooth Citi en arteBA, en su edición 2016, reconoce la influencia que ejercen tanto las nuevas tecnologías como las nuevas redes económicas a la hora de comunicar y vender un producto. Sin embargo, en el ámbito del arte y sus estructuras institucionales, la fotografía se mueve en una zona sumamente restringida. Esto porque desde que se reconoció su poder expresivo –una vez que se comprobó que además de grabar sobre una lámina sensible los efectos de los rayos de luz, tenía también la capacidad de presentar una visión personal y subjetiva– los “nuevos” jueces crearon cánones y reglas para ella. Impusieron dogmas, principios que la sometieran al escrutinio de este extraño y exigente público.
La instalación de esta sección, en el marco del 25o aniversario de la feria, incluye a cinco galerías internacionales y una participación especial que en esta ocasión muestran a un solo artista cada una. La suma de estas visiones particulares y sub- jetivas instaladas en el pequeño espacio, detonan las reflexiones en torno al uso y a la corta historia de la fotografía, así como a sus nuevas posibilida- des técnicas. Es por ello que esta presentación explora las supuestas fronteras de la disciplina, revisa en dónde se asienta su definición e indaga desde qué parámetros culturales se practica hoy en día. Los artistas que conforman el universo de este proyecto expositivo estiran cada uno, desde su propia trinchera formal y estilística, la práctica fotográfica en direcciones insospechadas. Ya sea desde su base analógica-digital, o desde nuevas perspectivas sociales y culturales –hoy dominan- tes en su práctica– las obras refrescan el ámbito de este medio de expresión de manera sorpren- dente, introduciendo variables inéditas.
3. Este planteamiento correría el riesgo de ser completamente irrelevante, tanto en el contexto de Argentina como en el de Latinoamérica, si no fuera por un factor externo que articula todo el proyecto. El gran archivo de Raul Naon constituye un componente indispensable en la estructura de esta sección. Conformado por miles de documentos relativos a la historia de las vanguardias argentinas y latinoamericanas, el material despliega una visión revolucionaria sobre aquellos artistas y movimientos culturales que le dieron fuerza e identidad a este país. No obstante, los elementos que han sido seleccionados para exhibirse provienen de dos cuerpos únicos dentro de la colección. Nos referimos al Centro de Arte y Comunicación, CAyC (1968-1977), concebido originalmente por Jorge Glusberg con el propó- sito de crear un espacio multidisciplinario que impulsara el arte experimental en Buenos Aires, y el proyecto visionario de Fanny Figermann y su esposo Eduardo Joselevich que, en 1964, introducen un sistema complejo de pixeles para aplicarse expandidamente en el campo del diseño industrial, del diseño gráfico y del arte. CAyC presentó proyectos de los artistas Jacques Bedel, Luis F. Benedit, Gregorio Dujovny, Carlos Ginzburg, Jorge González Mir, Víctor Grippo, Leopoldo Maler, Vicente Marotta, Luís Pazos, Alberto Pellegrino, Alfredo Portillos, Juan Carlos Romero, Julio Teich, Clorindo Testa, Horacio Zabala y, por supuesto, el mismo Jorge Glusberg. Así, en un clima político de mucha tensión, este espacio de arte regional ilu- minó a toda una generación de artistas argentinos que delinearon el rostro de una época fundamen- tal. Por su lado, Figermann y Joselevich introducen una estructura que antecede el modelo pixelado de pantalla, usando un sistema binario compuesto por pastillas que se insertan sobre superficies amplias. Es la primera vez que el pixel adquiere un valor estético en el campo de la fotografía (anticipando el lenguaje pictórico de Chuk Clouse por más de 6 años).
Es importante señalar que la razón para incluir documentos de CAyC y de Fototrama responde tanto al interés que ambas propuestas mostraron por la fotografía como medio expresivo, así como a sus reflexiones y experimentos en torno a esta. En distintos momentos y por diversas causas, los integrantes de estos centros de experimentación trabajaron y escribieron sobre la posibilidad de ampliar el uso de la cámara para enriquecer la creación artística. De aquí la pertinencia de incluir estas evidencias en Photobooth Citi, y de aquí también la importancia de establecer un diálogo entre estas y el material presentado por las galerías. Con obras de Karin Sander, Francisco Toledo, Miroslav Tichý, Louise Lawler, e-flux journal y François Bucher; y mediante un proyecto panóp- tico concebido por los arquitectos mexicanos Lanza Atelier, la muestra examina la perspectiva mecánica y cultural de este artefacto poniendo en evidencia su impacto y su poder en la cultura de masas. La conexión directa entre las ideas de Benjamin y el material extraído del archivo Naon, confieren a esta sección un “aura” nuevo y singular.
Patrick Charpenel