Dolores Casares trabaja las esculturas y las instalaciones poniendo en diálogo distintos lenguajes visuales, pensando en el espacio y el volumen, estableciendo juegos ópticos y cinéticos, apelando a la trama propia del textil y evocando una estética abstracta cuasi minimalista en la resolución simple y elegante de las obras así como en los materiales utilizados. La línea tiene una fuerte presencia en cualquiera de sus formas: dibujada en el acrílico, trazada por los hilos de nylon en el espacio o sobre el papel. Utiliza la luz como recurso para jerarquizar la obra, siendo totalmente inherente a ella, haciéndola emerger del aparente vacío.