(…) Por un lado, León Ferrari y Víctor Grippo representan la tradición en el oficio de innovar, y el binomio de Roberto Elía y Kirin eleva esa misma tradición a un refinamiento y una estilización que sólo en apariencia se sitúa por fuera de la historia. Las obras propuestas tienen dos denominadores comunes que los cuatro indagaron ampliamente en su trayectoria. El primero, relativo a la técnica y el soporte, es la novedad infundida a la escultura; el otro, temático (no cualquier tema, sino uno referido a la creación del lenguaje visual), es la escritura. Se establecen así diversas lecturas, constelaciones, huellas de legados y revisiones. (…) Filiaciones, antagonismos, lecciones conscientes o involuntarias, estructuraciones, modelos y continuaciones de ideas afines. (…) Daniel Gigena. Extracción del texto Arte: continuidad del canon; La Nación, dic. de 2014.