PROBLEMAS IRRESUELTOS – MAC Salta

Problemas irresueltos
Soledad Dahbar
MAC Salta
02.08.19 | 29.09.19

Soledad Dahbar (Salta, 1976) inauguró en el Museo de Arte Contemporáneo de Salta (MAC Salta) Problemas irresueltos, paráfrasis de Combustibles (Problemas resueltos), título con que, en 1926, Lola Mora dio a conocer sus hallazgos científicos. La escultora había abandonado sus tareas artísticas para dedicarse a la minería y a los 60 años publicó un folleto de 52 páginas en el que documentó sus investigaciones para obtener, a partir de las formaciones rocosas o esquistos bituminosos, lo que hoy se denomina shale oil y shale gas. Así, con curaduría de Guillermina Mongan, Problemas irresueltos plantea un “recorrido de prospección –explica la artista–, un espacio para la búsqueda de minerales preciosos en que cada pieza constituye un hallazgo”.

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Soledad Dahbar, Problemas irresueltos, 2019, vista de exhibición en MAC Salta. Ph: Carolina Grillo

En este sentido, Dahbar nos propone una experiencia que comienza en las veredas del museo al observar las vidrieras que se extienden a lo largo de la fachada del edificio en la intersección de las calles España y Buenos Aires. La artista planteó allí las relaciones entre el adentro y el afuera, entre el museo y la ciudad, entre la muestra anterior y la actual, explícitamente, con la leyenda “es arte no decoración” en paredes apuntaladas y restos de la segunda edición de Casa DIR19, la exhibición de arquitectura, interiorismo y paisajismo que ocupó las salas del museo durante el mes de julio.

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Soledad Dahbar, Problemas irresueltos, 2019, vista de exhibición en MAC Salta. Ph: Carolina Grillo

Sobre uno de los ventanales, la artista pegó un conjunto de vidrios laminados y estallados, produciendo el efecto visual de una vidriera impactada por algún proyectil, lo cual generó debate en el entorno salteño, ya que “no se sabía si era una obra o un acto de vandalismo”, cuenta Dahbar. Desde la calle y a través del vidrio astillado se puede ver el fondo de la sala, “donde hay una Manifestación” de figuras geométricas. Un conjunto de triángulos, círculos y cuadrados en dorado, plateado y cobrizo en forma de pancartas representa los dos trinomios que propone el recorrido. Por un lado, las tres figuras geométricas simples y, por el otro, los tres minerales tradicionalmente vinculados al extractivismo –el oro, la plata y el cobre–, con sus relaciones jerárquicas de valor.

Al entrar a la sala, un poema visual, Manifiesto de la figura, plantea, entre otras cosas, que “el triángulo tuerce la dinámica del binarismo y multiplica (…); el círculo es conjunto, es colectivo, es subjetivo y es impersonal (…); y el cuadrado es antiesencialista, antifundamentalista, antifascista (…)”. A continuación, tres cuadros muestran planos infinitos y absolutos de dorado, plateado y cobrizo. La siguiente obra es una joya “max” −de dimensiones exageradas− construida en oxidiana negra con un dije de bronce, un pie y un foco muy potente. Las piedras de oxidiana se utilizan en astronomía para mirar los eclipses, para ver a través, ya que, a pesar de su negrura, son transparentes. En este caso, “con la lámpara podés ver el interior de la piedra” (Dahbar). Desde allí, nuevamente, y ahora sin la interferencia del vidrio, se ve la Manifestación, “carteles para que puedas pensar en tu propia consigna en relación con el extractivismo, ya sea de recursos naturales o de ideas. Cuando voy a las manifestaciones, veo las consignas, que son muy personales y a la vez nos las apropiamos y la calle se vuelve un lugar de enunciación impersonal”. La artista propone llevar las figuras de Manifestación a la plaza y utilizarlas como pancartas.

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Soledad Dahbar, Problemas irresueltos, 2019, vista de exhibición en MAC Salta. Ph: Carolina Grillo

Metales sonoros es la pieza acústica en la exposición. Construida con un detector de metales y un sensor de movimiento, genera, con un delay, diferentes sonidos según los metales que las personas llevan en su cuerpo al atravesar el área de detección. La obra se activa con los/as visitantes y envuelve la sala de sonoridad.

Fundido a negro, una obra que ahonda en el espacio, utiliza la pintura para pasar del blanco al negro a través de una escala de grises. Con una profundidad de aproximadamente ocho metros, al fondo, la oscuridad equivale a la de “un túnel, una cueva o una excavación” (Dahbar). La obra apela a la inteligencia háptica, la capacidad del cuerpo de leer información para moverse que incluye una variedad de percepciones que exceden la vista, y que realizan “una lectura muy compleja y global del espacio”. Al salir de la cueva, otra pieza de joyería, esta vez de dimensiones habituales, en oro, plata y cobre replica las figuras del triángulo, el círculo y el cuadrado. “Si se usa, es un aro que va de oreja a oreja, pero que atraviesa la boca y la tensa como un estribo o un bozal que no te permite hablar claramente”, dice Dahbar. El oro proviene del reloj que su abuela le regaló al cumplir 15 años. “Lo fundí para hacer la pieza con el sentido de reutilizar recursos”.

En su texto curatorial, Mongan concentra e insiste en las preguntas que plantea la exposición como experiencia sensible: “¿De qué está hecha una forma? ¿Qué produce el brillo en un triángulo o la oscuridad en un círculo? ¿De dónde derivan esos amarillos y cobrizos? ¿De qué está compuesto un espejo? ¿Cuánto resiste un vidrio a un golpe?”

Contenido producido por arteBA. Memoria anual de arte argentino contemporáneo.