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21 muestras de artistas argentinos contemporáneos exhibidas en julio/diciembre de 2016, un debate sobre Descolonizaciones inciertas a cargo de Andrea Giunta, una colaboración especial de Gonzalo Aguilar sobre Verboamérica (Colección MALBA), noticias sobre Marcia Schwartz en la Colección Fortabat, Max Gómez Canle en Fundación Klemm, Julio Le Parc en Pérez Museum Miami (PAMM), Eduardo Navarro en la Bienal de Sao Paulo y una extensa documentación fotográfica de la primera edición de arteBA Focus, entre otras exhibiciones en el país y en el exterior.

Acerca de la revista

arteBA Fundación presenta un nuevo proyecto con el que ha decidido expandir su contribución a la promoción y visibilidad de la escena del arte contemporáneo argentino, en el marco de la celebración de su 25 aniversario. Una publicación periódica que compila, dos veces al año, en mayo y en noviembre, una selección de la programación de arte argentino contemporáneo de las galerías de nuestro país del semestre anterior.
El esfuerzo central está puesto en la edición de un recorrido visual por las muestras presentadas cada semestre en galerías comerciales, que empieza en la portada y se desarrolla hasta la mitad del volumen. La otra mitad, después del sumario, incluye los textos de sala, listados de obras y demás informaciones sobre cada muestra; un resumen del trabajo realizado por las instituciones y organizaciones no comerciales y las principales participaciones de artistas argentinos en instituciones del exterior, durante ese período; una selección de ediciones locales que completan el registro de la escena y un mapa de lecturas recomendadas que amplían el abanico teórico y el cuerpo bibliográfico del número. Cada edición cierra con una sección especial que ofrece una mirada reflexiva sobre el contexto global del arte contemporáneo actual.
La publicación cuenta con un consejo editorial que tiene a su cargo, durante dos números, el editorial de la revista. Los primeros dos números contaron con Inés Katzenstein, Rafael Cippolini y Santiago García Navarro como comité editorial y para los números #03 y #04 serán responsables Dorota Biczel, Andrea Giunta y Santiago Vargas.
Esperamos que encuentre en arteBA Revista un registro estimulante que, con el paso del tiempo, pueda convertirse también en un documento de época del arte contemporáneo argentino.

Editorial #03

El dossier que aquí presentamos partió de un texto colectivo sobre la situación del arte en el mundo contemporáneo que enviamos a un grupo de teóricos, artistas y curadores. Las respuestas que recibimos despliegan un mapa de posiciones radicales. La lectura adquiere sentido cuando se aborda la totalidad de los textos. Por lo tanto proponemos partir del texto inicial, en el que se plantean las preguntas disparadoras, para seguir con las polémicas posiciones desde las que se respondió a nuestros interrogantes.

Dorota Biczel
Andrea Giunta
Luis Vargas Santiago

Descolonizaciones inciertas I

Nos interesa pensar en el arte y la cultura como un espacio privilegiado en el que es posible detonar situaciones inéditas. En tal sentido, imaginamos lugares móviles en los que se desandan las historias más establecidas como una forma de cuestionar los marcos de poder. La operación radica en desnarrativizar para volver a narrar, para volver a quebrar los relatos a medida que estos se van nuevamente estableciendo, ya sea a través de la invocación meditativa o del estímulo para la acción inmediata. Buscamos averiguar hasta qué punto obras, instalaciones, museos, ferias, historias del arte, pueden desplazar el orden de lo cotidiano.

Sin embargo, tanto este apartamiento como la noción de arte en sí misma quedan encapsulados en sus sistemas de poder y epistemologías. Las historias se cuentan dentro del metarrelato de las grandes narrativas, que siguen siendo aquellas que se escriben desde los nexos del poder establecidos en el mundo. Investigar y provocar aquellas intervenciones que ponen en crisis este poder –desde la teoría, la historia y la curaduría del arte– es un intento relativamente reciente. Deconstruir los marcos del poder, investigar las formas y los modos de hacerlo, reinventar el lenguaje y los términos que usamos para entender el mundo y a nosotrxs mismxs: en estos sentidos, el arte aspira a intervenir en la arena emancipatoria del pensamiento, las emociones, los cuerpos.

¿Qué significa descolonizar en este contexto? Entendemos el término como el cuestionamiento de las estructuras que definen y regulan los poderes instituidos. Sus intervenciones no radican exclusivamente en el tradicional cuestionamiento a las instituciones del arte. También podrían pensarse, como sostenía el poeta y artista argentino Ricardo Carreira, que invertir el uso de los zapatos cambiándolos de pie involucra un acto de descolonización. Implica intervenir las prácticas y también el cuerpo desde una decisión inusitada, que no responde a ningún objetivo práctico. La aparente arbitrariedad también puede ser una acción descolonizadora.

En un sentido más preciso, sabemos que las prácticas vinculadas a los movimientos feministas, LGBT, queer/cuir, indígenas o afroamericanos plantean una radical descolonización de las marcas sociales que determinan los cuerpos, los afectos y el entendimiento del –y la relación con el– entorno. Sabemos que el activismo artístico enciende un campo posible para ejercer la imaginación del desacuerdo. El cuestionamiento de las instituciones, la crítica al concepto de obra de arte, la investigación de las zonas que ocultan los relatos instituidos (el otro lado de la modernidad, el otro lado de los sistemas económicos y políticos dominantes, el otro lado de la normativización de los géneros) es el campo de la investigación de lo nuevo desnormativizado.

Sin embargo, hoy la descolonización asume un lugar más allá de las tradicionales asimetrías y binarismos. Diversos datos de la historia reciente (como el resultado de las elecciones en Estados Unidos) nos sitúan frente a lo que parece un borde en la historia: la crisis de la globalización y de todo aquello que esta llevaba aparejada, incluyendo el mundo del arte. Si cada país declamara ahora “nosotros primero”, en qué quedarían las ideas y los procesos de insurrección y de solidaridad. ¿Qué implicaría para los refugiados y las poblaciones estancadas en campos, o para aquellos denominados “sin papeles”, para las nuevas repúblicas de los migrantes? ¿Estamos frente a una reorganización radical del orden internacional? Los flujos migratorios, la desigualdad y la pobreza en países tanto del norte como del sur, el fracaso del neoliberalismo y de los proyectos de izquierda, la hipertecnologización de los movimientos sociales y los activismos, la militarización en las redes sociales, las posibilidades positivas y negativas del big data y el deep learning. Todo esto nos plantea una relectura de los tiempos globales y la supuesta homogeneización mundial. Si bien hay muchas sincronías, también hay muchos desfases.

Categorías como la de posmodernidad o los cortes generacionales (desde hace algún tiempo definidos por el acceso a la tecnología, v.gr.: millenials, generación Z, etc.), no son iguales alrededor del mundo y de hecho generan presentes asincrónicos. Pensemos en los desfases entre África y Europa, por ejemplo, pero también entre Manhattan y el sur profundo de los Estados Unidos, entre las clases que ocupan los centros “revitalizados” de las grandes ciudades y la gente desplazada de sus hogares tradicionales. No hay una división Norte y Sur, sino muchos sures en el norte y muchos nortes en el sur. En ambos lados de la globalización pueden existir gestos descolonizadores o conservadores. En ambos casos, el proyecto cuestionado es el neoliberalismo, ya sea como modelo incapaz de combatir la desigualdad o bien de proteger la unicidad de los proyectos nacionales.

Entendemos que hoy no es posible pensar en “descolonizar” sin considerar también lo incierto del presente político que ha puesto aparentemente en crisis las categorías desde las que veníamos pensando. En este sentido, la descolonización adquiere algo de incierto, pero, sobre todo, un tono de urgencia. Una urgencia que hace tiempo no se veía en el mundo del arte.

El sistema del arte, con sus ferias, bienales, galerías y reglas internas, generalmente se encuentra en el lado más desarrollado de la historia sin importar que esto ocurra en Frieze, arteBA o la Bienal de Estambul. Parecía que el núcleo consistente del arte político se había terminado en los 80, que había escapado del campo del arte para aparecer esporádicamente en las calles y en las plazas como gestos y poéticas del activismo artístico. Sin embargo, en el centro del neoliberalismo que domina en el sistema del arte existe también la capacidad de contener todos los gestos, los del establishment y los descolonizadores. ¿Podemos pensar que hoy la potencia política del arte pudo haber vuelto a la institución arte? Los posicionamientos del MoMA o del Whitney frente a la orden ejecutiva que impide la entrada de ciudadanos de un grupo de países a Estados Unidos junto a los muchos que se han sucedido en el mundo artístico recientemente frente al nuevo orden que parece anticipar el antiprogresismo empoderado, ¿implican una descolonización de nuestros propios paradigmas?

Emergen así cuestiones que pueden plantearse como preguntas y abrir el debate para un cruce de respuestas. Nos preguntamos nosotros y preguntamos a los interlocutores a los que estamos enviando estas preguntas y al público en general que las lea: ¿Cómo se plantean, ante este nuevo e impredecible estado del mundo, las perspectivas descolonizadoras desde las intervenciones artísticas? ¿Cómo se redefinen la cultura y el campo del arte? ¿Cómo queremos o buscamos reformular nuestras prácticas en este presente tan urgente? ¿Podemos referirnos a la descolonización no solo en términos de poéticas sino también del sistema expositivo, de las prácticas curatoriales, de la historia del arte, de la enseñanza artística, e incluso del mercado y las ferias del arte? ¿Cómo se definirán nuestros propios roles, nuestras acciones, y hasta nuestras pulsiones en este nuevo escenario? ¿Qué puede hacer el arte, qué tiene para decir frente a lo que se anticipa como un nuevo orden del mundo?