Sergio De Loof – ¿Sentiste hablar de mí? / Museo de Arte Moderno de Buenos Aires – 28.11.19 | 20.04.20

Publicado por | diciembre 06, 2019 | +, arteBA Fundación, Biblioteca, blog, Buenos Aires, En foco, Noticias

¿Sentiste hablar de mí?
Sergio De Loof
Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
28.11.19 | 20.04.20

Sergio De Loof en local La Victoria, almacén de ramos generales, San Telmo, c. 2001. Ph: s/d. Gentileza de Fundación IDA

Cuaderno de Sergio De Loof, s/f. Ph: Viviana Gil. Gentileza de Fundación IDA

Con curaduría de Lucrecia Palacios, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires inauguró la primera exposición antológica dedicada a la obra de Sergio De Loof (Buenos Aires, 1962), a quien define como “figura emblemática del arte, la moda y los espacios nocturnos de la década del 90”. La muestra está planteada como un recorrido por 800 m2 que, a lo largo de nueve ambientaciones, celebra su impronta y su legado en la cultura local, haciendo hincapié en sus desfiles y vestimentas. Incluye además sus diarios, una selección de materiales documentales inéditos, sus intervenciones en la revista Wipe, y sus pinturas e instalaciones desde mediados de los 80 hasta hoy. “La exposición da cuenta de la creatividad enardecida y desbordante de Sergio De Loof, con la que ha combinado hasta igualar el quehacer comunitario y la expresión individual, la pobreza y el lujo, el paladar aristocrático y el gusto popular”, resume el texto de sala del Moderno.
En 1989, De Loof fundó junto a un grupo de amigos el bar Bolivia. Luego, “en una trayectoria rápida y vertiginosa”, estuvo detrás de El Dorado (1991), El Morocco (1993), Ave Porco (1994) y Club Caniche (1995). Estos espacios crearon “una noche inédita para un Buenos Aires que intentaba dejar atrás las costumbres instaladas durante la dictadura”, sigue el texto, pero a su vez también se alejaban del estilo de la disco Cemento, “donde el under era rockero”, como bien observa Carolina Muzi en su nota para Infobae (https://www.infobae.com/cultura/2019/11/28/el-regreso-de-sergio-de-loof-el-artista-trash-de-la-moda/).

La programación incluía desfiles, exposiciones y obras de teatro en un contexto en el que coincidían los mundos hasta entonces disociados de artistas, intelectuales, empresarios, farándula, moda y música electrónica. “En sus pasarelas, los modelos bailaban y actuaban con las ropas que Sergio componía con retazos, prendas de segunda mano, papel y revistas. Hizo uso de técnicas como el ñandutí, el bordado, el patchwork, el reciclaje. A través de ellas, De Loof valorizaba también una cultura artesanal que, en el marco de la convertibilidad y la denominada globalización, estaba llamada a desaparecer”, continúa el museo, y agrega: “con una mirada crítica, transformó la carestía de la pobreza en hecho estético”. Creó así la estética “trash rococó”; con títulos como Latina Winter by Cottolengo Fashion (1989), Encantadores vestidos (1990) o Cualquier Chanel (1994), “entendía [sus desfiles] como pequeñas piezas que le debían mucho al teatro. Participaban de ellos sus amigos o conocidos, cuerpos bien diferentes y alejados de aquellos de las supermodelos. Su intención era crear “un arte y una moda hermosa para pobres y feos, dando lugar en sus trabajos a las disidencias corporales y sexuales”, explica el Moderno. Incursionó también en el videoarte −con creaciones como El Cairo. El final del desierto (1987)− y la fotografía con su serie “Portraits of Contemporary Argentine Artists” (2001), en que retrató a los artistas de su entorno. Fue socio fundador de la revista Wipe (1997), publicación gratuita con información sobre la movida cultural de Buenos Aires.

Sergio De Loof, Desfile Haute Trash, ca. 1993, Fundación Banco Patricios. Modelo: Bianca Bárbara LaVogue. Ph: Pompi Gutnisky. Gentileza de Fundación IDA

Sergio De Loof, Skandal!, 1999, obra de teatro, Instituto Goethe. Ph: Sol Arrese. Gentileza de Fundación IDA

La muestra comienza con una larga alfombra roja salpicada de papel picado. Al atravesar la entrada, una habitación imita una carpa beduina, envuelta en alfombras persas, con grandes almohadones y luz tenue. Sigue una ambientación de paredes oscuras, bolas de espejos, pinturas gastadas y televisores que reproducen antiguas filmaciones en VHS que hoy integran el acervo de Fundación IDA y que fueron digitalizadas para esta ocasión con el apoyo del Museo del Cine. En el pasillo, un canasto dado vuelta y un televisor pequeño se apoyan sobre una mesa pintada. En las imágenes de la pantalla desfila un joven con un elegante sombrero egipcio. Al observar atentamente, puede verse que el sombrero no es otra cosa que el mismísimo canasto.

Sergio De Loof, Piloto Super Top, s/f. Ph: Viviana Gil. Gentileza de Fundación IDA

Especialmente para la exhibición, De Loof recreó Geografía, su respuesta a una invitación de la Haute École d’Art et de Design HEAD, de Ginebra, en 2018. “Se propuso enviar a Suiza una lección sobre Latinoamérica. La obra, cuya producción dictó por teléfono, consistía en una gran mesa en la que se debía servir locro y puchero; la gastronomía debía funcionar como ritual simbólico de comunión y reparación social”, aclara el museo. Sobre la pared opuesta de la misma sala, se proyecta el registro de Skandal! Moda de cámara, que presentó el 26 y 27 de mayo de 1999 en el Goethe Institut, como «una reflexión sobre el fenómeno de adopción de una moda en el mundo moderno» (La Nación, 21 de mayo de 1999), que provocó, a fines del siglo XVIII, Los sufrimientos del joven Werther, de J. W. Goethe.

Sergio De Loof, Desfile North Beach, 2001, producción de fotos. Modelos: Mariana Mariana Schurink y Nahuel Vecino. Ph: Miguel Mitlag. Gentileza de Fundación IDA

El recorrido sigue al atravesar un cortinado impreso con tapas de la revista Vogue y se abre a un gran salón que despliega el trabajo de De Loof en la moda: un grupo de maniquíes viste elaborados trajes y vestidos hechos de pluribol, papel de empapelar u hojas de revista, entre otros materiales efímeros, adornados con plumas, por ejemplo, mezclando diseños de alta costura con ropa usada y objetos de reciclaje: son reconstrucciones de las prendas que aparecen en videos y fotos a lo largo de la muestra. En esa misma sala, una proyección reproduce en loop las filmaciones de sus desfiles desde 1992 hasta 2009. En las paredes cuelgan marcos dorados vacíos, marcos dorados con espejos o con pinturas. «A través de la incorporación de materiales pobres –explica la curadora−, recrea escenas y trajes lujosos. Más que obras, el trabajo de Sergio es la representación de una sensibilidad”. La pared del fondo reúne sus creaciones recientes, reproducciones en tamaño real de pinturas clásicas de Jean-Honoré Fragonard, Caravaggio y Henri Fantin-Latour, con una gran firma de De Loof en marcador negro.

Sergio de Loof vistiendo a Amaya Bouquet, 2001. Ph: s/d. Gentileza de Fundación IDA

Más adelante, la muestra continúa con pinturas y vitrinas con cuadernos, intervenciones en páginas de Wipe y libros y cuadernos con anotaciones del artista. Termina con una tienda que vende remeras, accesorios y otros souvenirs seleccionados por Sergio De Loof. Para salir, será necesario abrirse paso entre las tiras de plástico transparente con pintitas de papel picado que forman otra de las cortinas y volver a pisar la alfombra roja.

Contenido producido por arteBA. Memoria anual de arte argentino contemporáneo.